Cómo lograr que mi hijo me escuche (sin gritarle)

Mi historia
Soy madre de dos niños. El más joven, Juan Jose, tiene ansiedad y
dificultades de atención, lo cual le dificulta seguir instrucciones. Cuando tenía
aproximadamente 7 años, a veces se negaba a hacer lo que yo le pedía.
Qué hacía yo
En la escuela, Juan Jose era dulce, obediente y servicial. Pero en la
casa se volvía rebelde y terco cuando le pedía que hiciera tareas domésticas
sencillas. Si le pedía que guardara sus juguetes y se cepillara los dientes me
ignoraba, discutía, lloraba, o hacía las tres cosas.
Mi esposo y yo intentamos todo lo que se nos ocurrió.
Lógica: “Juan Jose, si no guardas los Legos podrías perder piezas y
entonces no podrás jugar lo que tanto te divierte”.
Negociación: “De acuerdo Juan Jose, puedes ver 10 minutos más de TV y
luego recoges”.
Advertencia: “Tienes 5 minutos para recoger o de lo contrario. Cinco…
cuatro… tres…”.
El resultado típico: Una batalla épica de una hora de lágrimas, gritos y
castigos.
Qué hubiera querido saber antes: Dar órdenes simples
Mi esposo y yo le explicamos el círculo vicioso en el que nos
encontrábamos a la psicóloga . Luego de escucharnos, nos explicó que
necesitábamos dar órdenes simples, instrucciones de uno o dos pasos.
Indicaciones de más de dos pasos como: “sube las escaleras, recoge tus
juguetes, cepíllate los dientes y recoge tu ropa del piso” pueden ser muy
complicadas para que un niño las recuerde y las siga.
También tuvimos que dejar de negociar, suplicar y amenazar.
La Psicóloga nos proporcionó una serie de explicaciones explícitas a
seguir que incluían lo siguiente: Mire a su hijo a los ojos, diga su nombre con
calma, haga una pausa, dele instrucciones de dos pasos y finalice con
“ahora”. “Juan Jose, sube las escaleras y cepilla tus
dientes ahora”.
La Psicóloga nos dijo que hiciéramos una pausa de 15 a 18 segundos de
duración y permaneciéramos alejados de Juan Jose de 3 a 5 pasos. Si seguía las
instrucciones, debíamos elogiarlo brevemente
por haber obedecido. Si no seguía las indicaciones, debíamos repetir la orden
con tranquilidad.
Aquella noche lo probé: “Juan Jose, sube y lávate los dientes ahora”. En
silencio conté hasta 18, ignorando cualquier cosa que ella dijera o hiciera
entretanto. Luego repetí mi orden. Hice esto varias veces con pausas de 15 a 18
segundos entre cada orden, preocupada de que sus gritos y súplicas se
transformaran en un ataque de furia. Pero en el octavo intento, sucedió algo
increíble. “¡DE ACUERDO!”, dijo irritado, y subió y se cepilló los dientes.
Hacer una pausa de 15 a 18 segundos entre cada instrucción me ayudó a mantener
la calma y a enojarme menos.
Muy pronto, esta técnica se volvió automática y siempre funcionó. De
hecho, la táctica funcionó tan bien que estuve tentada a probarla con mi
esposo. “Arley”, le dije a mi esposo una noche, “¿podrías por favor sacar la
basura, ahora?” (Él hizo un gesto reconociendo mi intención, ¡y
agarró la bolsa de basura!).
Lo que es fantástico es que las sugerencias de expertos como la Psicóloga
han sido compiladas para los padres en
nuestra sección de Entrenamiento para padres. Si su hijo tiene
un problema de conducta, hágase un favor y échele un vistazo.
Si su hijo tiene dificultad para seguir instrucciones, intente
estas 10 recomendaciones. Conozca más
acerca de por qué algunos niños tienen problemas para seguir
instrucciones. Y revise otras alternativas para no levantar la voz a su hijo.
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